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100 años de Socialismo real

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  • 100 años de Socialismo real




    Era un día caluroso de esos que sólo los que no han estado en Europa Oriental no se imaginan. Cercano a los 40º, una humedad terrible y a varias décadas o kilómetros, ustedes eligen, de saber lo que es un aire acondicionado.

    Mi padre ve a lo lejos una heladería y piensa que sus pocas monedas en el bolsillo van a ser suficientes. Bajo el implacable sol turcochino de julio va rápido a por su helado, sin perder el tiempo; no hay cola, y esto tras el Telón de Acero en los años 70 no es lo normal. Toca aprovechar.

    La heladería está desierta, no hay clientes. Tampoco empleados. Es algo extraño. Mi padre saluda en voz alta y aparece una señora con toda la desgana y las legañas de más de 50 años de vida en el Paraíso Socialista. Quien haya conocido a las eslavas cincuentonas de hoy puede hacerse una cierta idea de lo ansiosas que están por agradar, facilitarte la vida y trabajar. Por ese u otro orden, no importa.

    Mi padre pide un helado de fresa. Fresa rima son sorpresa, la cara de la rusa. Le muestra que todos los helados son de color verde. Pistacho.

    Mi padre pregunta que por qué no hay de fresa. O de cualquier otro sabor. "Porque no han traído". Y así queda la cosa.

    Otra vez en la calle, y el sol de la llanura oriental aprieta fuerte otra vez. Parece increible que en unos meses estén a -20º. País de contrastes sin duda.

    Otra heladería, esta vez la dependienta es una piba apenas superada la adolescencia que no duda en ponerse tonta, en el buen sentido, con mi padre. El reverso de la Olga Charova de la anterior. Lo de los contrastes que he dicho antes.

    Pero los helados, desde el primero al último, parecen...sí. Son todos verdes también. El color de las escamas de un lagarto, de la piel de una rana, del amazonas. Todos, del primero al último.

    Mi padre se queda con cara de mosqueo y ella le dice "son los que han traído". Ella ve la cara de rendición definitiva de mi padre.

    Entra un cliente. Se pone a hablar con la dependienta. El cliente parece un tío de cierta entidad. Entonces en un momento deus ex machina, se vira hacia mi padre y se lo explica; en ese barrio había varias heladerías y todas van a tener pistacho. Ha habido buena cosecha de pistachos en Asia Central ese año (o el anterior) y es lo que toca. Además se ha decidido en un comité que en ese barrio no queda otra que comer helado de pistacho...porque se reparten los sabores por barrios, y en ese barrio tocaba ese. Quien quiera un helado de chocolate tiene que ir al barrio tal y quien quiera uno de fresa, al barrio cual.

    ¿El consumidor? Eso no existe. ¿El cliente? No se sabe qué es eso.

    Lo único que hay son compañeros, camaradas, obreros.Y burócratas que saben lo que les conviene.

    Clase de tropa y clase dirigente. Y si no les gusta, a joderse. Haber nacido en el Infierno Capitalista.

    No fueron en 100 años capaces de conseguir que cualquiera pudiese comerse un helado de fresa en pleno verano.

  • #2


    Aquí va la mía con un preámbulo histórico


    En el mundo socialista se habla de muchas revoluciones y muchos países socialistas, se habla de la URSS, se habla de China, de Vietnam del Norte, de Cuba, Ecuador, Venezuela, Chile, Brasil, Argentina, México, España, Polonia, Checoslovaquia de tantos y tantos países con un pasado mas o menos socialista con una excepción, un pais del que nuestro amigo el Chepas jamas hablara , ese pais es Peru


    Perú paso de ser una democracia a ser una dictadura nacionalista autarquica de corte socialista gracias al General Alvarado . El país sumido en la autarquia cayo en picado debido a la gestión desastrosa del general anteriormente mencionado. En los 80's volvió a ser una democracia... de políticos corruptos que llevarían a la quiebra del país en 1990.

    Es en ese país donde nace un movimiento terrorista llamado sendero Luminoso que pide una revolución de corte maoista . Los muertos se cuentan por miles llegando a la cifra de 22.000 muertos, niños secuestrados y puestos al servicio de la revolución , atentados, asesinatos por encargo y un gobierno que no sabe diferenciar al paupérrimo campesino cocalero de sus enemigos los comunistas. En este pais viven Jose y Maria dueños de un supermercado en el sur del país cerca de la selva y donde el grupo terrorista vive como quiere.

    Cada dia abre el negocio esperando que lleguen los comunistas, con sus camionetas con ametrallodoras pesadas con la música en alto y matando por placer. Son los autodenomiados dueños del lugar, entran en el supermercado rompiendo todo llevándose la caja del día y los productos que desean. El pobre Jose solo puede apartarse tiene 3 hijos que mantener y sabe que no puede ganar. Jose vive con miedo porque es un burgués aunque sabe que si fuera pobre seria también pasto de las balas rojas de Sendero Luminoso, lo único que puede hacer es esperar a que las fuerzas del estado ganen la batalla.


    A esta situación sumemosle la batalla entre el campesianado cocalero, gente que anda descalza y vive en suelos de tierra, muchos en Europa hacen mofa y burla de esta gente pero fueron ellos , los mas pobres los que luchaban contra el comunismo.


    Esa era la vida allí, donde se relacionaba y se relaciona al socialismo con una panda de nuevos caciques al que la vida de los demás les importa nada, unos piratas del siglo XX, unos señoritos que decían al pobre campesinado que abandonaran su cultura y su religión, que no hablaran su idioma y que abrazaran la revolución y su nuevo comienzo .


    Son por estas cosas por lo que la izquierda jamas habla ni hablara del Perú puesto que es la evidencia de lo que hace el socialismo: Hambre, Muerte y Miseria


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    • #3
      Originalmente escrito por Guerrilla Jr. Ver mensaje
      No fueron en 100 años capaces de conseguir que cualquiera pudiese comerse un helado de fresa en pleno verano.
      Tu lo ves como un fracaso, pero para los gobernantes es todo un éxito. Para conseguirlo fue necesario cientos de miles de políticos, policías, militares, jueces, abogados, profesores en educación pública, propaganda en medios de comunicación. Sin su la colaboración conjunta de todos ellos durante décadas no hubiera sido posible.

      Para conseguir que no te puedas comerte un helado del sabor que quieras hacer falta muchos burócratas, mucha planificación centralizada, mucho esfuerzo por destruir el libre mercado y muchos años de suprimir las libertades individuales a través de un estado policial.

      Parece fácil, pero no lo es en absoluto. Solo psicópatas asesinos dedicando mucho trabajo y esfuerzo pueden conseguir algo similar. Es una obra diabólica de la cual estarán muy orgullosos al haber convertido a los seres humanos en esclavos.

      Las personas de forma natural en el libre mercado tienden de forma natural y espontanea a crear, comerciar, intercambiar en orden a satisfacer todas las necesidades y deseos de la población.

      Solo la acción del gobierno con la ayuda de su burócratas y matones puede acabar con algo que es tan natural como el libre mercado.

      Con 100 años de socialismo se pueden conseguir cosas tan interesantes como las que comentas, en el libre mercado es imposible encontrarte con casa tan divertidas.

      Aquí en occidente también lo conseguiremos, si hablas con la gente te darás cuenta que la mayoría son socialistas y cada día están más indoctrinados en aceptar cualquier supresión de sus libertades o cualquier otra estupidez que sus lideres les ordenen.
      Última edición por mgtow; 15-11-2017, 10:15.

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      • #4
        mgtow Astrol (ratathanx )

        Contad vuestras experiencias con izquierdosos, sea en países socialistas, sea con socialistas en paises "capitalistas"

        Cosas que no salgan en los libros pero hablen por sí mismas mucho más que lo que se repite por ahí

        Comentario


        • #5
          Originalmente escrito por Guerrilla Jr. Ver mensaje
          mgtow Astrol (ratathanx )

          Contad vuestras experiencias con izquierdosos, sea en países socialistas, sea con socialistas en paises "capitalistas"

          Cosas que no salgan en los libros pero hablen por sí mismas mucho más que lo que se repite por ahí
          Realmente hoy en día no veo casi ninguna diferencia entre "izquierdosos" y "derechones", tantos unos como los otros son unos lloricas que lo único que quieren es que el estado resuelva todos su problemas.
          Todo el mundo es socialista hoy en día, casi todo el mundo cree que hace falta más regulaciones para solventar los problemas que las regulaciones han creado, todos buscan un nuevo líder político, todos opinan que el estado debería hacer esto o lo otro, etc.

          Mucha gente cree que un partido socialista como el PP es extrema derecha y se quejan de los recortes. Esta es la mentalidad del ciudadano de un país supuestamente "capitalista".

          Encontrar personas con mentalidad libertaria es realmente muy difícil. Mientras la gente pueda comer helado del sabor que quiere seguirán pidiendo socialismo. El día que no puedan comer helado del sabor que quieren ya veremos si reaccionan.

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          • #6
            Originalmente escrito por mgtow Ver mensaje

            Realmente hoy en día no veo casi ninguna diferencia entre "izquierdosos" y "derechones", tantos unos como los otros son unos lloricas que lo único que quieren es que el estado resuelva todos su problemas.
            Todo el mundo es socialista hoy en día, casi todo el mundo cree que hace falta más regulaciones para solventar los problemas que las regulaciones han creado, todos buscan un nuevo líder político, todos opinan que el estado debería hacer esto o lo otro, etc.

            Mucha gente cree que un partido socialista como el PP es extrema derecha y se quejan de los recortes. Esta es la mentalidad del ciudadano de un país supuestamente "capitalista".

            Encontrar personas con mentalidad libertaria es realmente muy difícil. Mientras la gente pueda comer helado del sabor que quiere seguirán pidiendo socialismo. El día que no puedan comer helado del sabor que quieren ya veremos si reaccionan.
            Ya hombre, pero alguna anécdota personal significativa o de alguien que conozcas

            Comentario


            • #7
              Originalmente escrito por Guerrilla Jr. Ver mensaje

              Ya hombre, pero alguna anécdota personal significativa o de alguien que conozcas
              Anécdota es algo raro o fuera de lo común, el socialismo es algo tan normalizado y común que no se puede considerar anécdota.

              Conocidos que les pillo la burbuja inmobiliaria aun están pidiendo más regulaciones del estado, sin ser capaces de entender que la burbuja la crean los gobiernos con sus regulaciones.

              Conocidos que no encuentran trabajo o tienen un trabajo de mierda y se hacen podemitas porque creen que las ideas de estos partidos socialistas van a incentivar la economía.

              Conocidos que piden más impuestos para las empresas sin entender que al final lo pagarán ellos al ser el consumidor final.

              Conocidas que creen que el estado policial está para ayudar en vez de darse cuenta que son ellos los que tienen que alimentar al parásito.

              Cosas como estás es el pan de cada día. Mas que ser algo gracioso, me resulta triste.

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              • #8
                Todo lo que necesitas saber del socialismo, hijo, es que es un sistema que logra que en Cuba haya escasez de azúcar, en Venezuela escasez de gasolina, en Rusia escasez de suelo urbanizable, y que en Alemania hagan coches de cartulina.

                Vengo de una región de España dizque capitalista, pero que lleva 37 años (y los que le quedan) bajo un Régimen socialista. De nombre y de hecho. Pero mi experiencia con el socialismo real viene por el contacto con las sociedades que deja tras de sí.

                Verano de 2001. Hace 10 años que no hay URSS. Pongámonos en una ciudad histórica de ese país ya desaparecido. Pongámonos en una residencia de estudiantes. Entramos en conserjería. Nos "atiende" una Olga Charova de 60 años (copyright Guerrilla Jr. ) a la que nuestra presencia ha hecho levantar la vista del libro que lee. El libro, por el poco ruso que sabe nuestro corresponsal tras el muro, no es una novela romántica o las memorias de la Belén Stepánova de allí. Es Don Quijote de la Mancha.

                En español.

                Sigamos viaje. Tras una noche de francachela toca volver a casa. Estamos a tomar por culo de lejos, el metro ya ha cerrado, ni Dios entiende a los autobuses nocturnos y como suele pasar en Rusia, todo coche que no sea de muy alta gama puede hacer las veces de taxi clandestino (sale más barato que el oficial y a menudo es más seguro). Paramos un coche no muy viejo, japonés de un modelo de hace pocos años y (detalle importante) con el volante a la izquierda. Es común en Rusia comprar los coches japoneses de 4 años por Vladivostok debido a lo caro que resulta hacerles pasar la ITV en el Imperio del Sol Naciente. Naturalmente conservan el volante a la derecha, lo que hace adelantar una ruleta rusa (a la que siguen jugando igual). El conductor es un georgiano que lleva 30 años en esa ciudad, adonde llegó para estudiar matemáticas. Con el taxi clandestino redondea su salario de profesor en la escuela pública.

                ¿Qué puta mierda de sistema es aquél que hasta 10 años después de desaparecido ha jodido tanto la mente de la gente que no pueden colocar más que en salarios miserables a gente políglota y con carreras de ciencias?

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                • #9
                  Por donde yo vivo lo que veo es un pueblo cada vez más ovejuno. En Holanda aún quedan ciertos restos de piratatería y saqueo, como cuando devastaban y, ellos sí, hacían genocidios en las Molucas, además del consevadurismo casi racista de su cinturón de la Biblia. Tienen sus guetos progres, las grandes ciudades, Amsterdam, Rotterdam, pero ya okupadas por tercermundistas magrebíes y antillanos sobre todo, aunque queda bastante progre fuma hierba también.

                  Pero, aún así, hay unos cuántos que saben manejar dineros, y tienen sus montajes fiscales, como el sandwich holandés con doble irlandés y similares, para atraer y mover dinero, y, de hecho, como la UE se lo quiere cargar, el PM Rutte quiere eliminar los impuestos sobre dividendos, ahora al 15%, para atraer más inversiones. Dicen que no quieren acabar como Bélgica casi sin ninguna empresa grande y apenas multinacionales.

                  Pero la gente, como digo, es en general bastante ovejuna, como demuestra los impuestos personales enormes, para después tener que pagarse un seguro privado médico aparte...

                  Y eso Holanda donde la mayoría aún tienen algo de dignidad. Bélgica ya es caso aparte. El sur entre sociata y podemita-norcoreano, el PTB, el supuesto partido de la derecha francófono el MR, a la izquierda del PSOE, en Flandes más o menos similar, aunque con mayoría de la derecha flamenca, tipo PSOE en economía, más o menos nacionalista, y, eso sí, además se creen el ombligo del mundo, como he explicado en otros posts. Y ya, Bruselas, donde los tercermundistas magrebíes se atreven a cosas que nunca pensarían hacer en Rabat o Casablanca, porque igual no salían de las celdas de su majestad Mohamed VI. Básicamente mantenidos con paguitas y chapuzas en negro, mientras el belga que trabaja legal paga un 70% de impuestos. Personalmente he conocido casos de esta gente, que vive en sus guetos a base de espaguetis, mientras va comprando inmuebles en Castillejos, donde la familia gestiona los alquileres. Como la hacienda belga no cambia información de Marruecos, en Bruselas figuran como pobres de pedir, con su chômage à vie, y sus paguitas por hijo.

                  Y, si hablas con un belga, los holandeses que os he descrito parecen miuras. Como tb he comentado, Bélgica es lo que es porque tuvo suerte de estar donde está, entre países prósperos, con puertos imponentes como Ambéres o Brujas, en su día empezar la revolución industrial de los primeros por tener una minas fantásticas de carbón y acero, buenas vías fluviales y, hoy día, aguanta por la inercia y por ser sede de OTAN, UE, etc.. Si ese país estuviera donde Portugal o Grecia tendría mucha más miseria que Túnez, al menos por el carácter de sus gentes hoy día.




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                  • #10
                    Desastre en rojo: El centenario de la Revolución Socialista Rusa

                    El 7 de noviembre de 2017 fue el centenario de la revolución rusa (o bolchevique), que se produjo en esa fecha de 1917 y que llevó a la “dictadura del proletariado” soviética y dio paso a una época D tiranía totalitaria y asesinatos masivos tanto o en Rusia como en cualquier otro país en el que se puso en práctica el socialismo.

                    Los historiadores estiman que 150 millones de personas, si no más (hombres, mujeres y niños inocentes) fueron asesinados en nombre de la construcción de la utopía colectivista.

                    Fueron disparados, torturados, obligados a trabajar o a pasar hambre hasta la muerte en celdas de prisiones, salas de interrogatorio, campos de trabajo o simplemente en los lugares en los que vivían.

                    El “socialismo en la práctica” creó una cámara de los horrores en la que la persona se reducía a un mero “engranaje de la rueda” para servir al bien colectivo o se convertía en “enemigo del pueblo” a eliminar como preludio para construir el “bello y brillante futuro comunista”.

                    Poder, privilegio y terror como realidad socialista

                    En nombre de una “sociedad sin clases”, el comunismo creó el sistema más detallado y granulado de privilegios, favores y poder, dependiendo donde estuviera la persona en las jerarquías del Partido Comunista y la gestión de la enorme burocracia planificadora centralizada. Tiendas de comida y ropa “especiales”, clínicas y hospitales “especiales”, apartamentos y casas de campo “especiales”, instalaciones de veraneo y recreativas y lugares de vacaciones “especiales”, oportunidades “especiales” (con permiso del partido) para visitar el olvidado y decadente “Occidente” y para traer algunos de los bienes “burgueses” indisponibles en el “paraíso de los trabajadores”.

                    El Partido Comunista hizo todo lo que pudo para controlar y limitar las mentes de aquellos sobre los que gobernaba a estrechos pasillos de conocimiento y creencias, de forma que pudieran tener pocas o ninguna duda de que su mundo era el mejor de todos y mucho más “socialmente justo” y materialmente mejor que cualquiera existente en las partes capitalistas reaccionarias y corrompidas del planeta.
                    Si a una generación más joven nacida después de 1991 (el año en que la Unión Soviética desapareció de la faz del mapa mundial) todo esto le parece historia antigua que no tiene ninguna relevancia ni significado para sus vidas (y especialmente porque se dice poco acerca de la cámara soviética de los horrores en los libros escolares de historia o las revistas y periódicos de opinión de masas), su importancia no es menor como para no ser conocida y ser una lección que no hay que olvidar.


                    Profetas de la destrucción socialista y la dictadura que vendría

                    Seis años antes de que Karl Marx y Frederick Engels publicaran su famoso Manifiesto comunista, en 1848, el renombrado poeta alemán, Heinrich Heine (1797-1856), escribía lo siguiente en 1842:


                    Comunismo es el un hombre secreto del temible antagonista que establece el gobierno del proletariado con todas sus consecuencias contra el actual régimen burgués. Será un duelo espantoso. ¿Cómo acabará? No lo sabe nadie, salvo los dioses y diosas conocedores del futuro. Solo sabemos esto: el comunismo, aunque poco explicado ahora y merodeando en buhardillas ocultas en miserables camastros de paja es el héroe oscuro destinado a un gran papel, aunque sea temporal, en la tragedia moderna. (…) ¿Volverán a escena las viejas tradiciones absolutistas, aunque bajo un nuevo disfraz y con nuevas frases y lemas? ¿Cómo podría acabar ese drama?
                    Tiempos sombríos y salvajes claman hacia nosotros y un profeta que desee escribir un nuevo apocalipsis tendrá que inventar bestias completamente nuevas. (…) El futuro huele a cuero, sangre, impiedad y muchos azotes rusos. Aconsejaría que nuestros nietos nacieran con pieles muy gruesas en sus espaldas.

                    Otros advertían acerca de lo que estaba esperando si se siguieran que introdujeran las falsas fantasías de socialismo en cualquier sociedad. El economista liberal clásico francés del siglo XIX, Paul Leroy-Beaulieu (1843-1916), lo advertía en su importante obra Colectivismo (1885):


                    ¡Cómo puede existir libertad en una sociedad en la que todos sean empleados del estado agrupados en escuadrones de los que no habría escapatoria, dependientes de un sistema de clasificación oficial para la promoción y para todas las amenidades de la vida! (…) El empleado (y todos serían empleados) sería esclavo, no del estado, que es simplemente una abstracción, sino de los políticos que poseerían el poder para sí mismos.
                    Se impondría a todos un pesado yugo y, como no existirían imprentas libres, sería imposible conseguir publicidad para la crítica o para quejas sin el consentimiento del gobierno. La censura de prensa ejercitada en Rusia [Imperial] sería libertad comparada con la que sería el acompañamiento inevitable del colectivismo. (…) Una tiranía como esa, que no se ha experimentado nunca, cerraría todas las bocas e inclinaría todos los cuellos.

                    Nunca hubo profecías más prescientes que las de Heine y Leroy-Beaulieu muchas décadas antes de la revolución bolchevique. El hedor a opresión y muerte rodea la idea de cómo ve el socialismo al hombre y la humanidad. El famoso matemático ruso, Igor Shafarevich (1923–2017), qué pasó años en los campos de trabajo del gulag por su oposición al régimen soviético, concluía su estudio El fenómeno socialista (1975) con esta expresiva interpretación de la naturaleza del sistema comunista:


                    Para empezar, la mayoría de las doctrinas y movimientos socialistas están literalmente saturados con un estilo de muerte, catástrofe y destrucción. (…) La muerte de la humanidad no solo es un resultado concebible del triunfo el socialismo: constituye el objetivo del socialismo. (…)
                    Entender el socialismo como una de las manifestaciones del atractivo de la muerte explica su hostilidad hacia la individualidad, su deseo de destruir esas fuerzas que soportan y fortalecen la personalidad humana: religión, cultura, familia, propiedad individual. Es coherente con la tendencia a reducir al hombre al nivel de un engranaje en el mecanismo estatal de características no individuales, como la producción o el interés de clase.

                    A menudo se dice correctamente “nunca más” cuando se señala la locura y los asesinatos en masa, especialmente contra los judíos europeos bajo el nacional socialismo (nazismo) alemán. Esto es igual de cierto cuando se señalan los horrores y asesinatos en masa del socialismo marxista y el comunismo soviético.

                    De hecho, una de las razones por las que las variaciones marxistas sobre el tema socialista atrajeron a tantos en todo el mundo se debía a su atracción más universal comparada con el nacionalsocialismo. El ideal nazi se reservaba a un pueblo alemán “racialmente puro”, considerando al resto de la humanidad como genéticamente inferiores destinados a ser masacrados o esclavizados en beneficio de una “raza de amos”.

                    El socialismo de tipo marxista, por otro lado, afirmaba estar hablando por la gran mayoría de la humanidad, contra un puñado de capitalistas explotadores con ánimo de lucro (el “uno por ciento”). Así, apelaba a todo el pueblo, en todas partes, que sufría bajo la minoría de los capitalistas dueños de propiedad, para que se levantara en nombre de la “justicia social” y de una utopía colectivista que prometía un “mundo mejor” para toda la humanidad (excepto para la minoría de “explotadores” en todas partes, que serían expropiados y liquidados).

                    El nacionalsocialismo nunca iba a atraer seguidores, luchadores y fanáticos fuera de aquellos que hubieran sido clasificados e identificados entre los elegidos, basándose en “genes” y “sangre” haciéndoles parte de la raza alemana de amos. Pero el socialismo marxista apelaba a todas las personas, en todo lugar, que fueran “los trabajadores” obligados a ser “esclavos de los salarios” a las órdenes de la pequeña “clase social” de dueños capitalistas de los medios de producción, a levantarse y quitarse sus “cadenas” en una revolución por un “estado de los trabajadores” de propiedad colectiva de planificación centralizada en beneficio de “las masas”.

                    Esto es lo que hizo del socialismo marxista en sus manifestaciones como estado político, como en la Unión Soviética, una amenaza universal a la libertad individual y económica. Sus seguidores podían estar y estaban por todas partes. Su fanatismo ideológico a favor del colectivismo totalitario les hacía no dar ningún valor a la verdad, la humanidad o la vida individual, ni siquiera la suya. El sacrificio por “el colectivo” les hacía a ellos y a todos los demás sacrificables para la a utopía por venir. Esto es lo que llevó a la voluntad de matar a decenas de millones. Si lo que realmente existe es el grupo (la “clase social”) y este tiene significado y valor, entonces la persona es una ilusión y no tiene valor ni importancia. Al vertedero de la historia van aquellos que deben sacrificarse para el maravilloso mundo por venir.

                    Aunque el comunismo soviético se acabó poco más de hace un cuarto de siglo, el fantasma del espíritu del comunismo continúa viviendo en todo el mundo. No es tanto que mucha gente quiera intencionadamente verse encorsetado dentro de los confines de un estado totalitario al estilo soviético o que deseen esperar en las colas cansinas el interminables en las tiendas del “pueblo” para unos magros suministros de las necesidades cotidianas de la vida como pasaba detrás del “telón de acero” o vivir con el miedo a que pueda ser esta noche cuando la policía secreta pueda venir a llevarte a un destino desconocido, pero espantosamente imaginable.

                    La mayoría la gente, especialmente en Estados Unidos, no ve esto como un futuro inevitable de un sistema socialista totalmente impuesto e implantado porque muy pocos tienen conocimiento o conciencia de que así era cómo vivían decenas de millones, centenares de millones, bajo regímenes socialistas, como las abejas obreras coaccionadas y controladas en el enjambre colectivista dirigido por el Partido Comunista gobernante, la “vanguardia de la revolución”.

                    El “fantasma” del comunismo, continúa sin embargo recorriendo el mundo en forma de crítica marxista de la sociedad capitalista: los trabajadores son explotados por los empresarios capitalistas; los beneficios son ganancias inmerecidas a costa del resto de la sociedad; un puñado de capitalistas dueños de propiedad gobiernan sobre la masa de la sociedad sin ningún beneficio para “el pueblo” por sus bienes manufacturados y vendidos; el dueño de propiedad capitalista saquea la tierra y destroza el medio ambiente; el sistema capitalista es de por sí racista y sexista en su estructura y métodos. La lista puede continuar y continuar.

                    La batalla entre las ideologías de la libertad y el individualismo frente a la planificación política y el colectivismo continúa por tanto con formas y permutaciones ligeramente distintas de aquellas expresadas en los lemas y el lenguaje ideológico comunistas de 1917 y posterior. Pero el combate no es menos real ni es menos el mismo en su base esencial.



                    Fuente, Mises Institute

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                    • #11

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